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Examen oftalmológico del niño
Todo niño sin síntomas debe ser evaluado por el oftalmólogo al nacer, a los seis meses, al año, a los tres años, a los cinco años (ingreso escolar) y posteriormente cada dos años.
Cuando un niño es llevado al oftalmólogo, el especialista comenzará la consulta con el interrogatorio a los padres o representantes sobre el embarazo, parto, antecedentes de importancia, si han notado algún síntoma que les haya llamado la atención y los detalles del mismo (por ejemplo desviación de los ojos). Posteriormente procederá a tomar la agudeza visual a través de distintas técnicas de acuerdo a la edad y condición del paciente, tales como el tambor optocinético, el test de mirada preferencial, el test de lateralidad y los optotipos. Luego colocará gotas para dilatar las pupilas para determinar si el niño tiene miopía, hipermetropía y/o astigmatismo.
Si el examen es normal se le indican los cuidados y cuándo deberá ser controlado; si necesita alguna corrección visual se le indica y explica cómo debe ser usada además del próximo control, pero si durante el examen se detecta que el niño tiene ambliopía o estrabismo o ambos, se realizará el Estudio Sensorial donde serán examinados los músculos externos observando los movimientos de cada ojo.
De acuerdo a cada diagnóstico del estrabismo se indicará oclusión, lentes, colirios, ejercicios, prismas y cirugía.
En caso de ser quirúrgico se sigue un protocolo para que se lleve a cabo con todos los cuidados necesarios. Después de la cirugía el niño puede requerir continuar con la oclusión, con los anteojos e inclusive en algunos casos realizar más de una cirugía.
“Un niño que no ve bien, no aprende bien”. Ver para aprender. Dr. Hugo D. Nano.